Viento

Un asombro se detiene. No se acercan pasos lúcidos o inconscientes. Solo los cabellos del viento asomados cerca del agua. Es un rincón que respira. Ampara luz dibujada suavemente. Hebras hilvanadas de cabellos del viento hacia lo creativo. Hueco de fantasía y vida encerrada en la campiña, detenida aunque libre. Sensible, apartada del resto del mundo. A solas, fija gradando  miradas encantadas. Sin palabras. Sin corazón que palpite. Revelando la novedad de peinarse hasta en las rendijas de una belleza. Se airea, luminosa. Sube y baja en un arreglo de su pelo de brisa o calma. Nunca, hasta aquel día, se había peinado. Abriendo belleza en la Naturaleza. Lo hermoso nace y se repite, sin fatiga. Nada más perfecto que abrirse en un encantamiento agradecido. Quimera y realidad, y algún murmullo de pájaros apacibles. Rincón extasiado. Y para siempre, todo eterno.

Elena Santiago