Textos

  • La sombra
    ¿Qué pensará mi sombra cuando la llevo a la espalda? Va conmigo y no despierta, no cambia apenas de postura. Hay pensamientos que viven en ella y que se van con la brisa que cruza de cuando en cuando. Y de cuando en cuando se…
  • Fascinación, Leonard Cohen
    Él, ya no está pero está despierta su voz. Escritor y cantante canadiense, Leonard Cohen, comunicaba el dolor y el encantamiento, viviendo como vivía la música. Rasgada, conmovida, abierta y cerrada, al calor de la noche porque la noche sostenía en momentos la luz; y…
  • Desvelo
    Poco que ver con desvelarse, ya que solo la existencia es profundo misterio. Su principio y su final. A pesar de llevar sobre los hombros el mundo creado haciendo sus deberes; absurdos o una belleza. Tristes sin descanso cuanto se significa seriamente que nadie muera…
  • Soñaba
    Dejaba el sol o la sombra en  algunos pensamientos esenciales. Salió en busca del pasado. Encontró momentos oxidados y otros muy cuidados. Se explicó a sí misma, una confesión gris y luz de su historia. Sostenía un hastío y una rebeldía, hasta dolerle lo ya…
  • Un sueño iluminado
    Es Navidad. El camino salpicando lágrimas de escarcha. El calor llenando las manos de cuantos se dirigen a contemplar el Niño de Belén. Es diciembre y la misma música adivinada entre los inocentes recuerdos. Desde la infancia contemplamos en el tejado una estrella. Una teja…
  • París
    La niebla sigue, en contra del anuncio de que se iba. Quizá quiere, en lo posible, ocultar el escalofrío de las noticias regalando su blancura. Más llorona que nunca ante hechos escalofriantes y despertando, por necesidad total, sobre el encanto de vivir. De ver cara…
  • El otoño
    El otoño comienza a abrirse en colores vivos y soñados. Surgen en el campo. Árboles vestidos en amarillo, malva, naranja…  y las montañas los abrazan. E irán apareciendo algún día aun levemente lejano, alfombras de hojas que irán desmejorándose. La melancolía  sobre la alegría de…
  • Y a veces lloro sin querer
    Lo peor es silbar a nuestros perros cuando ya no se tienen. Querer salvar el pozo cabeza abajo, perdiendo el agua. Encerrarse en el pensamiento y dormirse. Esconderse en los sueños, cuando ya no quedan. Si quería escribir como quien labra la tierra, finalizaba por…
  • Con Tomaso Marini
    Sería un desayuno con mermelada de frambuesa el programado encuentro que nunca iba a llegar. Con Tomaso Marini, en Milán. Habíamos cuidado una correspondencia desde que envió una primera carta al periódico español donde se publicaba mi cuento Una tarde de algodón amarillo. Hoy, un…
  • Lecturas de vida y asombro
    En un hotel de Praga,  en sus ventanas posteriores al edificio,  se vislumbraba muy cerca, muy al lado, un cementerio dentro de un bosque. En el día, sus sombras eran sombras muy quietas, como si la luz sólo estuviese asomada, inmóvil al haber tropezado tanta…
  • Lo veo desde lejos
    Lo veo desde lejos. En el tejado ondulado como olas diminutas, rígidas pero nada que ver con las otras olas que siempre salpican belleza. El tejado es lo más callado de la ciudad, a no ser que surgiera la lluvia o se cruzara el viento…
  • Un hombre remoto
    Atarantado. Se levanta las mañanas en su habitación con percha de cinco brazos, colgando ropa; y se ríe de sí mismo al mirar sus propios brazos que solo son dos. Va hacia la ventana sin haber aún otorgando la claridad a la mañana y que…
  • Silencio
    Explicarse en algunos momentos, dice Rosa Veiga habitante de un cuento mío, es poner vela encendida y al aire, al alma. Esclarecer lo que es ser persona supone hacer dibujos en la  playa y dibujos en la roca, ya que el humano puede  cambiar en…
  • Arboles. Páginas que hacen camino. Páginas que hacen camino
    Aquel hombre había acabado por entender y aceptar que él tenía algo de escritor. También era poeta, aunque no se había dado cuenta. Había nacido así y con placidez se aceptó. Reconocerse y consentirse podía ser soberbia o resignación. Él no se veía ahí. El…
  • Acostumbraba Marcela, Elena Santiago Acostumbraba Marcela…
    Acostumbraba Marcela a temer. Aquella mañana, arisca para más señas, llegó a decir palabras que acercaban  un desastre. No era presentimiento sino noticias de la vida cabeza abajo, sin voz ni mirada, pero imagen  escondida en la oscuridad torpe de cualquier rincón de la casa.…
  • Flores. La madre de Antonio. Elena Santiago. La madre de Antonio
    ... y entonces fue entonces cuando encontré a Antonio. Sabía que observaba mi coche rayado y gris, muy anticuado. La larga bufanda que me cubría medio rostro y levemente mis palabras de saludo. Pasmados mis setenta años ante aquel muchacho, el niño que había crecido…