Lo veo desde lejos

Lo veo desde lejos. En el tejado ondulado como olas diminutas, rígidas pero nada que ver con las otras olas que siempre salpican belleza. El tejado es lo más callado de la ciudad, a no ser que surgiera la lluvia o se cruzara el viento sin piedad cegándose con un polvo pálido.

Atardece pronto y saltan las farolas jugando a globos de luz. En el paseo sólo se ríen los adolescentes. Identidades tan definidas que, en ocasiones, todos parecen el mismo. Tocan la vida y las dudas, y, apasionados, imponen cada uno su idea sobre un futuro sin apenas puertas. Emerson lo dijo: <<El espíritu se construye su casa como quiere; pero cuando la ha construido se queda prisionero dentro>>.

La vida es así de fácil y difícil. Se empieza con un tejado ondulado y se acaba con Emerson. Lo siguiente, otro día.

Elena Santiago