La sombra

¿Qué pensará mi sombra cuando la llevo a la espalda? Va conmigo y no despierta, no cambia apenas de postura. Hay pensamientos que viven en ella y que se van con la brisa que cruza de cuando en cuando. Y de cuando en cuando se queda mi imagen apoyada en la pared de aquellos años míos. Silenciosas, andamos escondidas. La sombra se va misteriosamente; no se deja ya ver. Sin oídos, ni mirada, ni sonríe; sintiendo que llega el sol y ha de ocultarse en los rincones.

Es un encuentro cómodo y ya muy antiguo; por eso sabe tanto: alivia o deja frío. Acoge en veranos recios y se despide cuando algo la desorienta: porque llueve o nieva, o está encima la noche, y desaparece, invisible. ¿Dónde se oculta?

Lo que es un encantamiento siempre es llevar conmigo, como una sombra a la persona que más quiero.

Elena Santiago