Fascinación, Leonard Cohen

Él, ya no está pero está despierta su voz. Escritor y cantante canadiense, Leonard Cohen, comunicaba el dolor y el encantamiento, viviendo como vivía la música. Rasgada, conmovida, abierta y cerrada, al calor de la noche porque la noche sostenía en momentos la luz; y le conmovía aquel desgarro cruzándose o quedándose sin lágrimas al crear un llanto.  Intimista, ensimismado en un decir abierto y cerrado (nombremos más música nuevamente). Se identificaba hondamente sin saber mansamente si era él mismo, cuando su voz entera y sus pensamientos dramáticos, o más dulces, cubrían de un temblor personalísimo, absolutamente suyo.  Sabía siempre el sentimiento que le cercaba. Pero recibiendo su sensibilidad de roca y agua dulce, como una pequeña entrada a su música y palabra. En este momento, únicamente comento su conmoción al fallecer su padre y dedicarle “The Spice-Box of Heart” tan dolorosamente. Así mismo, su posición traumática ante el capítulo sobre la historia de Lorca. Como bálsamo personal de tender su sentimiento humano y hondo, le puso a su hija el nombre de Lorca.

Con la sensibilidad tan intensa que sé que no cesa en su voz estremecida.

Elena Santiago