¿Escribo hoy?. El Norte de Castilla (25/2/2017)

Hoy escribir con calma es cada vez más difícil que caminar una vida o soñarla, más difícil dirigirla, llevarla de la mano. Se imponen, los revueltos caminos, afuera los mundos y sus habitantes, caminan sin descanso en tragedias. Complicada es a esta espera. Que brille y dé calor el sol sobre la paz.

El frío apresa la sugerencia y el sentimiento lo vuela. La memoria abierta en cien escaleras para subir y bajar, acercando alguna asombrosa presencia. En ocasiones, es un fácil desvelo hasta alcanzar los pasos necesarios para escribir lo intenso. Como regalaba san Juan de la Cruz en sus libros. Nos escondemos ante el temor o la nostalgia arrastrando el pasado y rogando lo coherente, precisa la inteligencia y el corazón.

Escribir mundo adelante cuando en la actualidad ocurre la vida tropezándose y cambiando los colores. <<El mundo me ha hechizado>>, señala Quevedo. Y así era. ¡Y es! Aunque se ha abierto la locura. Verdadero miedo ante tanto destrozo; hasta quitar el aliento. ¿Lo escribo hoy? Quizás ya no. La Literatura se desmorona. Y aunque en el presente queda la belleza, la música, la dulzura y el entendimiento: pero están asustados. En otro plano. Bohumil Hrabal, pronunció respecto a escribir: <<Sé que hay que quemarse con lo que no puedo apagar>>.

Es cierto. En este caso, de esta manera, habría que escribir cada día, de emociones y una inevitable intención creativa. O un misterio insufrible. Alta la necesidad despierta, una noticia tras otra, hambrienta de ser escrita; y se escribe. Pero la actualidad se impone. Cuanto ocurre. Mucha piedra que crece rompiendo la serenidad. Un ruido continuado hacia el miedo. Deshumanizar, surge sin cansancio. El respeto o la sensibilidad, están de espalda, negándose a la historia de cada hora torcida.

En este presente caótico podríamos decirlo. En cualquier camino, entre unos y otros, llenos de mentiras. La comunicación y el entendimiento, se han perdido.

La familia, el amor y el trabajo; son demasiadas veces, extraños.

La mujer, con demasiados, continuados rincones siniestros en la vida que engaña, que martiriza. Existe una inmensa montaña de crímenes, donde el mal es libre horrorosamente sin detenerse en estos actos abiertos a lo más terrorífico. Abriendo lo más doloroso sin compasión. Incomprensible. Con las mujeres. Con los niños, maltratados y devastados hasta destruirlos, en tantos casos. En mentes condenadas del hombre (sin alma, en la miseria y la bestialidad), la mujer casi a diario encuentra la muerte en sus manos. Los detalles están en las noticias, acercándose a ser algo diariamente. Imposible poder tanta muerte, tanto mundo calcinado, llorado, sufrido.

Al fin, se alzan formas que acaban siendo exactas a la salvación. La hora de detener hondamente un caso más. En movimiento una capacidad que detenga tanta desgracia.

¿Qué podemos todos hacer?

Los sucesos, gritan. Y la sociedad es un revuelto perdiéndose de tantas historias confusas y subidas de tono o muy bajo en la comprensión. Existe el arte, la emoción, la riqueza de la amistad, el tender las manos; ¿o se ha perdido?

Hasta los bosques se nos queman. La salvación que es el mejor arte, es injusta. Guerras y niños perdidos. Tantos peligros sin descanso. La Naturaleza, la gran amiga, sin tiempo a reponerse tras la violencia. También con poder peligroso actúa. Hasta la confusión queda herida. Entre lágrimas.

Vivir sin color y en el maltrato. Palabra que alcanza al ser humano de cualquier edad y cualquier camino.

Nada de sordos o apáticos. Las medidas de adelantarse a tanto dolor, ha de buscarse el más hondo freno, alentando aquellas posibilidades donde se encuentre la calma, la verdad, con un arreglo para lo urgente. Sin dejar pasar un día más sin templar el vivir.